Consiste
en un conjunto de entrevistas periódicas entre paciente
y ginecólogo destinadas al cuidado del binomio madre
e hijo lo cual permite obtener buenos resultados perinatales.
El
adecuado control de embarazo reduce la morbilidad y
mortalidad perinatal. Es clásico sugerir que un adecuado
control prenatal debe cumplir requisitos básicos como
ser control precoz, captado por el equipo de salud durante
el primer trimestre de la gestación, control periódico
con una visita mensual hasta las 32 semanas de gestación,
para continuar con una consulta quincenal hasta las
36 semanas y semanal hasta el momento del nacimiento,
control integral o adecuado en calidad clínica y paraclinica
de los mismos y debe ser de amplia cobertura de gestantes.
En
la primera consulta se realiza un examen clínico ginecológico
completo y se identifican los factores de riesgo previo
al embarazo lo cual permite clasificar según el riesgo
medico y social a la gestante en cuestión (bajo o alto
riesgo obstétrico y perinatal). El resto de los controles
debe ser periódicos coordinados por el ginecólogo en
cada consulta de donde se desprende un conjunto de estudios
que se solicitan en forma sistematizada en el primer
y tercer trimestre.
El
uso de medicamentos durante la gestación es un tema
de relevancia ya que existen fármacos que se sugiere
no emplear durante la gestación por su potencial toxicidad,
sin embargo existen otros que se pueden usar con mayor
seguridad como son los complejos vitamínicos, los antianemicos,
los antibióticos betalactamicos y algunos tipos de analgésicos.
De todos modos se recomienda siempre la consulta con
su ginecólogo tratante en caso de requerir algún fármaco
y evitar la acción negativa de la automedicación.
Durante
el embarazo y el parto la anatomía del piso pélvico
sufre modificaciones.
El
aumento de producción de progesterona durante la gestación,
puede "ablandar" el sostén aponeurótico del
útero y la vagina, y el peso del útero grávido al término
desempeñan un rol importante en el desarrollo de disfunciones
del piso pélvico al provocar un aumento del peso de
las vísceras y una elongación de los ligamentos.
Un
buen asesoramiento durante el control prenatal que incluya
también información sobre los cuidados perineales de
la gestante basados fundamentalmente en el fortalecimiento
de los músculos del piso pélvico en etapa postnatal
reduce la posibilidad de desarrollar disfunciones del
piso pélvico (ver rehabilitación perineal).
Durante
el parto, la distensión que supone el paso del feto
por el canal, puede debilitar las estructuras anatómicas.
El periodo expulsivo es el momento de máximo riesgo,
ya que la deflexión y descenso de la cabeza fetal originan
un estiramiento y compresión de los nervios de los músculos
elevadores del ano.
La
macrosomia fetal, los desgarros perineales, los esfuerzos
de pujo intensos y prolongados, la compresión excesiva
del fondo uterino (maniobra de Kristeller), el fórceps
y los partos no institucionales constituyen factores
traumáticos.
Una
buena práctica obstétrica durante el parto reduce la
posibilidad de desarrollar disfunciones del piso pélvico.
Clases de parto
Es
parte de una buena preparación psicología y física de
la embarazada. Persigue quitar el temor a lo desconocido,
educar y asesorar sobre los aspectos más relevantes
del embarazo y del parto. Puede concurrir la gestante
sola pero, en general, es preferible que el cónyuge
participe de las clases y del proceso de parto. Se inician
luego de las 32 semanas con una frecuencia semanal hasta
el momento del parto.
Se
debe incluir en la información la importancia de los
ejercicios perineales postparto en la salud perineal.